¿Has visto ese azul? ¿Nunca te has parado a pensar en las causas de ese color? Quiero decir, en todo lo que lo compone. Es ése y no otro. No es un poco más claro, ni un poco más oscuro. Es ése justamente; el que nos envuelve ahora mismo. Y está ahí, para nosotros. Dentro de unas horas no estará. Por eso lo miro, adoro su fuerza y al mismo tiempo su fragilidad. Porque una vez que se vaya ya no volverá a ser más ese azul. Nunca más.
Pero lo que más me sorprende lo que me provoca. Mirar arriba y ver el infinito, la inmensidad… todo eso que no puedes llegar a imaginar. Lo estás viendo pero no eres capaz de comprenderlo. Mirar hacia lo interminable y sentirte pequeña. Minúscula. Insignificante. Envuelta. Libre. Desprotegida. De otro color, pero de la misma materia. Sentir irreal la realidad.
Está empezando a dejar de existir. Se pierde a medida que el tiempo avanza. Como todo. Míralo, porque nunca más volverás a sentirte envuelto de la misma forma.