A partir de ahora voy a dejar de pensar en lo que piensan. Porque llevo mucho tiempo pensando en lo que piensan y me olvido de pensar en lo que pienso. Y así es como si sólo quisiera a los demás y me quisiera a mí muy poquito, con lo que sobra.
A partir de ahora voy a centrarme en lo importante. Voy a olvidarme un poco de tener a los demás contentos, de encajar. Y voy a darle más importancia a que me tengan a mí contenta, a que encajen conmigo.
Voy a dejar el vicio de preocuparme por la impresión que doy y voy a caer en otros vicios más sanos: preocuparme por la impresión que me dan a mí los demás.
Voy a ser más sólido y menos agua, que lo de adaptarse es necesario pero hay recipientes que no lo merecen. Y voy a ser también más recipiente. Y voy a decir que no a esas personas que sólo saben ser recipientes y viven a base de agua.
Así que, un ratito al día, voy a dejar a un lado lo que los demás sienten, lo que quieren, para darme cuenta de verdad de lo que siento y quiero. Porque llevo mucho tiempo pensando en lo que piensan y me olvido de pensar en lo que pienso.
viernes, 3 de octubre de 2014
martes, 16 de septiembre de 2014
Gentes.
Me encanta esa gente que transmite
felicidad, que te llena con su energía, que te hace querer ser mejor sólo con
existir. Y, sin duda, lo consiguen por el mero hecho de que ésa es su forma de
ser, su filosofía de vida. Ése es el tipo de personas que quiero a mi
alrededor. Para evitar problemas innecesarios, para no contagiarme de la falta
de ganas, de la falta de ilusión, de la actitud negativa, de la gente triste.
Para no ir a lo fácil, para apostar por cosas que parecen imposibles, para no
conformarme con lo suficiente. Porque lo suficiente deja de serlo cuando ves
que quien se esfuerza en conseguir lo que quiere, lejos o cerca de conseguirlo,
es feliz poniéndole empeño. Porque lo suficiente pocas veces es bastante.
Porque la felicidad reside en la actitud, en la sencillez, en la fuerza de
voluntad; y eso es lo que diferencia a las personas que merecen la pena de las
personas contaminantes. Porque las personas que quiero en mi vida son aquellas
que cuando tienen un problema, deciden afrontarlo y solucionarlo; que cuando
ven el éxito ajeno, se alegran, que cuando te miran, sonríen. Que son su
actitud, no sus problemas. Que, en definitiva, no es tener; ES SER.
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