Te
lo advertí, volveríamos a encontrarnos. No pierdas el tiempo preguntándote cómo
te he encontrado. Si quieres puedes imaginarte que reconozco tu olor por las
calles como una gata en celo sin domesticar. Es fácil arriesgarse a encontrarte
cuando ya no temes a nada. Deberías entenderme, lo he perdido todo. Ya no hay
nada, ninguna persona importante, ningún ideal, ningún dios. Además, ¿qué más
da? No hay nada por lo que merezca la pena luchar. He aprendido a sufrir; tanto
daño físico como el psicológico que me hago llegando a estas conclusiones. Ya
no lloro. Ya no río. Ya casi ni siento. Si algo me motiva a seguir en pie son
algunos placeres de los que no puedo quitarme el vicio. Vivo de excesos y me
consumo cada día un poco más. Y hoy… hoy he venido con más ropa de lo habitual,
para sentir con más fuerza cómo tus manos me desnudan. Y no, no te lo estoy
insinuando.
martes, 3 de abril de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
viernes, 16 de marzo de 2012
Y sí, supongo que el tiempo siempre transcurre pero, a veces, no se nota.
Siempre que se conciba el tiempo de forma lineal, se puede tener la certeza de que todo acaba. Así que, para bien o para mal, todo lo que se espera, se anhela o se teme llegará. Y se irá. Independientemente de que el fin sea el esperado o el querido, el momento llega, que no es lo que importa, pero sí importante.
Es un mal trago, pero brinda con él.
Es un mal trago, pero brinda con él.
domingo, 4 de marzo de 2012
Let it be.
Revíveme. Respírame. Hazme sentir que estoy viva. Demuéstrame que no soy sólo materia en descomposición. Quiéreme, hazme daño, ódiame, pero permanece. Quédate ahí. Acompáñame. Déjame que tiemble, pero nunca de frío. Mírame cuando lo necesites y sonríeme. Sonríeme siempre. Camina conmigo, pero no de la mano, que me gusta sentir tu calor en los abrazos. Por eso abrázame. Abrázame cuando ría, cuando llore, cuando sufra. Cuando calle. Cuando hable bésame.
Pero, aunque me prometas que estarás, no hagas nunca que me lo crea. Hazme saber que te irás, que un día dejarás de buscarme, y dejaré de encontrarte. Déjame siempre con las ganas, que no quiero aborrecerte. Porque también puedo cansarme de esa cara, de tu mirada, de tus labios. Déjame buscarlos siempre con ganas. No caigas en la costumbre, y así no caeremos en la rutina. Y nunca nos tomes como un plural. Siempre seremos dos.
Pero no me escuches ahora, y quédate esta noche. Que hay mucho por hacer.
Pero, aunque me prometas que estarás, no hagas nunca que me lo crea. Hazme saber que te irás, que un día dejarás de buscarme, y dejaré de encontrarte. Déjame siempre con las ganas, que no quiero aborrecerte. Porque también puedo cansarme de esa cara, de tu mirada, de tus labios. Déjame buscarlos siempre con ganas. No caigas en la costumbre, y así no caeremos en la rutina. Y nunca nos tomes como un plural. Siempre seremos dos.
Pero no me escuches ahora, y quédate esta noche. Que hay mucho por hacer.
viernes, 2 de marzo de 2012
Matizando.
Voy a ser todo lo feliz que pueda. Voy a poner todo mi empeño en ello. Voy a disfrutar ahora, que luego dicen que no se puede, porque se añora todo lo que no se hizo. Por eso, para ser feliz cuando crezca, voy a serlo mientras tanto. Para echar de menos, y no en falta.
.
Recuerda que estamos siempre creciendo. Y muriendo. Pero no olvides que mientras mueres, no tienes más remedio que vivir. Hazlo bien.
.
Recuerda que estamos siempre creciendo. Y muriendo. Pero no olvides que mientras mueres, no tienes más remedio que vivir. Hazlo bien.
sábado, 4 de febrero de 2012
azul
¿Has visto ese azul? ¿Nunca te has parado a pensar en las causas de ese color? Quiero decir, en todo lo que lo compone. Es ése y no otro. No es un poco más claro, ni un poco más oscuro. Es ése justamente; el que nos envuelve ahora mismo. Y está ahí, para nosotros. Dentro de unas horas no estará. Por eso lo miro, adoro su fuerza y al mismo tiempo su fragilidad. Porque una vez que se vaya ya no volverá a ser más ese azul. Nunca más.
Pero lo que más me sorprende lo que me provoca. Mirar arriba y ver el infinito, la inmensidad… todo eso que no puedes llegar a imaginar. Lo estás viendo pero no eres capaz de comprenderlo. Mirar hacia lo interminable y sentirte pequeña. Minúscula. Insignificante. Envuelta. Libre. Desprotegida. De otro color, pero de la misma materia. Sentir irreal la realidad.
Está empezando a dejar de existir. Se pierde a medida que el tiempo avanza. Como todo. Míralo, porque nunca más volverás a sentirte envuelto de la misma forma.
sábado, 28 de enero de 2012
In-diferencia.
- ¿Puedes dejar de mirarme con los ojos vacíos?
- ¿Vacíos? Están llenos. Tanto que debes verlos oscuros, y las pupilas dilatadas (como si algo quisiera salir por ahí).
- Pues hazlo que salga, joder. Vive, como de costumbre.
- Vive, vive... ése es el mayor problema de todos: vivir. Porque vivir implica continuar, quieras o no. ¿Nunca has tenido la sensación de no sentir nada? De estar muriendo y viviendo a la vez. Como si no te importara nada pero estuvieras sufriendo. Y sin saber por qué.
Quiero decir... los ojos pueden estar oscuros y vivos, rebosando de negro, de fuerza. Pero pueden estar oscuros y apagados. Y llenos... llenos de miles de cosas desordenadas. Mi ojos no son muy grandes, pero todas esas cosas caben. Lo único malo es que no son opacos ni aislantes. Pero no te preocupes, seguirás viéndolos oscuros, pero la próxima vez, rebosantes de negro.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)