Siempre que se conciba el tiempo de forma lineal, se puede tener la certeza de que todo acaba. Así que, para bien o para mal, todo lo que se espera, se anhela o se teme llegará. Y se irá. Independientemente de que el fin sea el esperado o el querido, el momento llega, que no es lo que importa, pero sí importante.
Es un mal trago, pero brinda con él.
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