viernes, 3 de octubre de 2014

Propósitos

A partir de ahora voy a dejar de pensar en lo que piensan. Porque llevo mucho tiempo pensando en lo que piensan y me olvido de pensar en lo que pienso. Y así es como si sólo quisiera a los demás y me quisiera a mí muy poquito, con lo que sobra.
A partir de ahora voy a centrarme en lo importante. Voy a olvidarme un poco de tener a los demás contentos, de encajar. Y voy a darle más importancia a que me tengan a mí contenta, a que encajen conmigo.
Voy a dejar el vicio de preocuparme por la impresión que doy y voy a caer en otros vicios más sanos: preocuparme por la impresión que me dan a mí los demás.
Voy a ser más sólido y menos agua, que lo de adaptarse es necesario pero hay recipientes que no lo merecen. Y voy a ser también más recipiente. Y voy a decir que no a esas personas que sólo saben ser recipientes y viven a base de agua.
Así que, un ratito al día, voy a dejar a un lado lo que los demás sienten, lo que quieren, para darme cuenta de verdad de lo que siento y quiero. Porque llevo mucho tiempo pensando en lo que piensan y me olvido de pensar en lo que pienso.

martes, 16 de septiembre de 2014

Gentes.

Me encanta esa gente que transmite felicidad, que te llena con su energía, que te hace querer ser mejor sólo con existir. Y, sin duda, lo consiguen por el mero hecho de que ésa es su forma de ser, su filosofía de vida. Ése es el tipo de personas que quiero a mi alrededor. Para evitar problemas innecesarios, para no contagiarme de la falta de ganas, de la falta de ilusión, de la actitud negativa, de la gente triste. Para no ir a lo fácil, para apostar por cosas que parecen imposibles, para no conformarme con lo suficiente. Porque lo suficiente deja de serlo cuando ves que quien se esfuerza en conseguir lo que quiere, lejos o cerca de conseguirlo, es feliz poniéndole empeño. Porque lo suficiente pocas veces es bastante. Porque la felicidad reside en la actitud, en la sencillez, en la fuerza de voluntad; y eso es lo que diferencia a las personas que merecen la pena de las personas contaminantes. Porque las personas que quiero en mi vida son aquellas que cuando tienen un problema, deciden afrontarlo y solucionarlo; que cuando ven el éxito ajeno, se alegran, que cuando te miran, sonríen. Que son su actitud, no sus problemas. Que, en definitiva, no es tener; ES SER.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Crecer y sus consecuencias.

Supongo que madurar es eso, ¿no? Saber cuándo algo deja de ser sostenible y ser lo suficientemente fuerte como para dejarlo ir. Porque eso es lo que esperan de los adultos, que seamos fuertes. Y si lo eres, simplemente sabrás que estas haciendo lo correcto y que en tu mente se ha producido ese cambio que te ha hecho ser maduro. Si no, eres un inmaduro. Y, ¿qué hay peor que ser un adulto inmaduro? No, esto no se nos permite, no cabe la posibilidad de haber alcanzado una determinada edad y no ser fuerte.
Por eso, tenemos que dejar las cosas ir. No tenemos que intentar siquiera luchar por causas perdidas. Por mucho que duela, por mucho que nos apetezca, por mucho que quieras que cambien las cosas. Y el dolor, para ti y tu madurez, para repatirlo entre tus años, que ya vendrán tiempos mejores. Porque eso es lo que hacen las personas prudentes, esperar a que vengan tiempos mejores.
¿Cuándo se alcanza la edad en la que toca ser maduro?

martes, 3 de abril de 2012

(de)presiones


Te lo advertí, volveríamos a encontrarnos. No pierdas el tiempo preguntándote cómo te he encontrado. Si quieres puedes imaginarte que reconozco tu olor por las calles como una gata en celo sin domesticar. Es fácil arriesgarse a encontrarte cuando ya no temes a nada. Deberías entenderme, lo he perdido todo. Ya no hay nada, ninguna persona importante, ningún ideal, ningún dios. Además, ¿qué más da? No hay nada por lo que merezca la pena luchar. He aprendido a sufrir; tanto daño físico como el psicológico que me hago llegando a estas conclusiones. Ya no lloro. Ya no río. Ya casi ni siento. Si algo me motiva a seguir en pie son algunos placeres de los que no puedo quitarme el vicio. Vivo de excesos y me consumo cada día un poco más. Y hoy… hoy he venido con más ropa de lo habitual, para sentir con más fuerza cómo tus manos me desnudan. Y no, no te lo estoy insinuando.

viernes, 16 de marzo de 2012

Y sí, supongo que el tiempo siempre transcurre pero, a veces, no se nota.

Siempre que se conciba el tiempo de forma lineal, se puede tener la certeza de que todo acaba. Así que, para bien o para mal, todo lo que se espera, se anhela o se teme llegará. Y se irá. Independientemente de que el fin sea el esperado o el querido, el momento llega, que no es lo que importa, pero sí importante.

Es un mal trago, pero brinda con él.

domingo, 4 de marzo de 2012

Let it be.

Revíveme. Respírame. Hazme sentir que estoy viva. Demuéstrame que no soy sólo materia en descomposición. Quiéreme, hazme daño, ódiame, pero permanece. Quédate ahí. Acompáñame. Déjame que tiemble, pero nunca de frío. Mírame cuando lo necesites y sonríeme. Sonríeme siempre. Camina conmigo, pero no de la mano, que me gusta sentir tu calor en los abrazos. Por eso abrázame. Abrázame cuando ría, cuando llore, cuando sufra. Cuando calle. Cuando hable bésame.

Pero, aunque me prometas que estarás, no hagas nunca que me lo crea. Hazme saber que te irás, que un día dejarás de buscarme, y dejaré de encontrarte. Déjame siempre con las ganas, que no quiero aborrecerte. Porque también puedo cansarme de esa cara, de tu mirada, de tus labios. Déjame buscarlos siempre con ganas. No caigas en la costumbre, y así no caeremos en la rutina. Y nunca nos tomes como un plural. Siempre seremos dos.

Pero no me escuches ahora, y quédate esta noche. Que hay mucho por hacer.